📋 Contenido del artículo
  1. 1Qué es la soprano dada y cuándo aparece en los exámenes
  2. 2Soprano dada vs bajo cifrado: diferencias clave
  3. 3Cómo elegir los acordes: tabla de harmonización
  4. 4Proceso paso a paso (6 pasos)
  5. 5Los 4 errores más frecuentes
  6. 6Preguntas frecuentes

La soprano dada —también llamada canto dado— es el ejercicio de armonía más frecuente en los exámenes de conservatorio: te dan una melodía escrita en la voz soprano y debes harmonizarla añadiendo contralto, tenor y bajo. A diferencia del bajo cifrado, aquí no hay números que te digan qué acordes usar. Tú decides la progresión, y ahí está tanto la dificultad como la libertad del ejercicio. Esta guía te enseña exactamente cómo tomar esas decisiones.

1 Qué es la soprano dada y cuándo aparece en los exámenes

En un ejercicio de soprano dada, el profesor entrega una melodía de 8 a 16 compases escrita en la voz soprano. El estudiante debe completar las tres voces restantes —contralto, tenor y bajo— de forma que el conjunto cumpla todas las reglas de armonía tonal: sin quintas ni octavas paralelas, con correcta conducción de voces, resolución de la sensible y sin cruce de voces.

El término canto dado es el que aparece en la mayoría de programas oficiales del Ministerio de Educación para las Enseñanzas Profesionales de Música. Soprano dada es su sinónimo coloquial. Ambos nombran exactamente el mismo ejercicio.

¿En qué nivel se trabaja?

La soprano dada se introduce habitualmente en 3.º de Enseñanzas Profesionales y alcanza su máxima complejidad en 4.º y 5.º, donde pueden aparecer dominantes secundarias, acordes de 7.ª y modulaciones breves. En las pruebas de acceso a Enseñanzas Superiores, es uno de los ejercicios más frecuentes junto al bajo cifrado. El tiempo asignado suele ser de 1 a 2 horas para un ejercicio de 8–12 compases.

2 Soprano dada vs bajo cifrado: diferencias clave

Muchos estudiantes confunden las estrategias de ambos ejercicios porque comparten las mismas reglas de armonía. La diferencia fundamental es dónde reside el trabajo creativo:

Aspecto Soprano dada Bajo cifrado
Voz dada Soprano (la más aguda) Bajo (la más grave)
Elección de acordes Tú decides la progresión completa Los números del cifrado la determinan
Trabajo principal Harmonización melódica Conducción de voces internas
Voces que escribes Contralto, tenor, bajo Soprano, contralto, tenor
Error más frecuente Progresión armónica sin lógica funcional Séptimas sin resolver, 6/4 mal tratado
Nivel de libertad Alta: múltiples soluciones válidas Baja: los acordes están fijados
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En soprano dada hay siempre varias soluciones correctas para la misma melodía. El objetivo no es encontrar la armonización perfecta, sino una que sea musicalmente coherente, funcional (T–S–D–T) y sin errores de conducción. Un juez no penaliza por haber elegido IV en lugar de II6 si ambos son válidos.

3 Cómo elegir los acordes: tabla de harmonización

Para cada nota de la soprano debes identificar qué acordes la contienen y luego elegir el que mejor encaje con el contexto. En Do mayor, estas son las opciones más habituales por grado melódico:

Nota soprano Grado Acordes que la contienen
Do I IIVVI
Re II IIVVII
Mi III IIIIVI
Fa IV IIIV
Sol V IIIIVV⁷
La VI IIIVVI
Si VII VV⁷VII
Sol# / Si / Re V/V V/V dominante secundaria

Reglas para elegir bien

🎯

El bajo debe tener lógica melódica propia: prioriza el movimiento por grados conjuntos y los saltos de cuarta o quinta justa. Un bajo que salta de forma arbitraria es señal de que la armonización fue elegida sin pensar en él. Imagina que el bajo tiene que sonar bien tocado solo.

4 Proceso paso a paso

Aplicar siempre el mismo orden evita el 90 % de los errores. La tentación es empezar a escribir notas desde el compás 1; el resultado suele ser un callejón sin salida en el compás 6. Este proceso funciona de lo global a lo local:

  1. 1 Identifica la tonalidad y la estructura formal. Lee la armadura, localiza la cadencia final para confirmar modo mayor o menor, y divide la melodía en frases (normalmente de 4 en 4 compases). Anota dónde terminan las frases antes de escribir ningún acorde.
  2. 2 Fija las cadencias obligadas primero. El final de cada frase exige una cadencia definida. El cierre del ejercicio: cadencia auténtica perfecta (V→I con soprano en tónica, bajo y soprano en estado fundamental). Los finales intermedios: cadencia imperfecta, plagal o semicadencia según el efecto deseado. Escribe estos acordes clave antes de harmonizar el resto.
  3. 3 Armoniza nota a nota con la progresión en mente. Para cada nota, consulta la tabla de grados y elige el acorde que mejor encaja con lo que viene antes y después. Marca los acordes elegidos con números romanos encima del pentagrama. En este paso aún no escribes las voces: solo los acordes.
  4. 4 Escribe el bajo. Con la progresión fijada, escribe la voz del bajo. Elige el estado fundamental o la inversión que produce el movimiento de bajo más fluido. Comprueba que no hay octavas paralelas entre soprano y bajo, que es la pareja más propensa a este error.
  5. 5 Completa tenor y contralto con movimiento mínimo. Escribe el tenor primero (la voz más cercana al bajo), eligiendo siempre la nota del acorde más próxima a la nota anterior. Añade la contralto con el mismo criterio. Verifica en todo momento que soprano > contralto > tenor > bajo.
  6. 6 Revisión sistemática. En este orden: (1) quintas y octavas paralelas entre todas las parejas de voces (no solo soprano–bajo); (2) resolución de la sensible en cada V→I; (3) resolución de las 7.ª hacia abajo en la misma voz; (4) rangos SATB; (5) cruce de voces. Un error de conducción en la revisión siempre se puede corregir cambiando la inversión del acorde afectado.

5 Los 4 errores más frecuentes

Más del 75 % de las penalizaciones en soprano dada vienen de las mismas cuatro causas. Conocerlas de antemano permite detectarlas antes de entregar el ejercicio:

Harmonización nota a nota sin progresión
Elegir cada acorde de forma aislada produce progresiones como I–V–I–V–I que suenan mecánicas y no aprovechan la riqueza de la tonalidad. La armonía tonal funciona por arcos (T→S→D→T); si no hay arco, hay estancamiento.
Usar siempre la misma opción de acorde
Cada nota de la soprano tiene 2 o 3 acordes posibles. Elegir siempre el mismo (normalmente I o V) agota las opciones funcionales y obliga a hacer movimientos de bajo inviables. Varía los acordes para mantener el movimiento y la variedad.
Olvidar el I6/4 cadencial
Cuando la soprano llega a la nota de la tónica justo antes de la dominante, el acorde correcto muchas veces es I6/4 (segunda inversión) sobre el bajo V, no una tónica directa. Tratarlo como tónica estable sin resolver las disonancias es uno de los errores más penalizados.
Saltos de 7.ª o tritono en el bajo
El bajo tiene la mayor libertad de rango pero también la mayor visibilidad armónica. Un salto de 7.ª o un tritono sin preparación en el bajo suena disonante y es difícil de cantar. Si aparece, cambia la inversión del acorde para reducirlo a un salto de segunda o tercera.
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La sensible (VII grado, Si♮ en Do mayor) debe siempre resolver hacia arriba por semitono a la tónica. Si la sensible aparece en soprano dada en una voz interior, no la dupliques nunca en otra voz. Y si la soprano va a la tónica desde la sensible, el bajo no puede ir también a la tónica por movimiento directo: eso genera una octava directa entre las voces externas, que está prohibida cuando la soprano se mueve por salto.

? Preguntas frecuentes sobre soprano dada

¿Qué diferencia hay entre soprano dada y canto dado?
Son sinónimos exactos. Soprano dada enfatiza que la voz soprano es la que se entrega al estudiante. Canto dado es el término más antiguo, de tradición italiana, y es el que aparece en los programas oficiales del Ministerio de Educación en España. En el aula, ambos términos se usan indistintamente para referirse al mismo ejercicio.
¿Puede empezar el bajo en una nota que no sea la tónica?
Sí. El primer acorde debe ser de tónica, pero no necesariamente en estado fundamental. Si la melodía empieza en la mediante (III grado, p.ej. Mi en Do mayor), puedes usar el acorde I en primera inversión, con Mi también en el bajo. Esto es perfectamente válido y produce a menudo un bajo más fluido que forzar el bajo al Do.
¿Es obligatorio marcar los números romanos en el examen?
Depende del conservatorio y del enunciado. Si no se especifica, es muy recomendable añadirlos debajo del sistema: demuestran al corrector que la elección de acordes fue deliberada y no aleatoria. Raramente penalizan, y con frecuencia sirven para que el profesor comprenda tu intención aunque haya un error de ejecución puntual en una voz.
¿Cuántos compases suele tener el ejercicio en el conservatorio?
Entre 8 y 16 compases, habitualmente en 4/4 o 3/4. En las pruebas de acceso a Enseñanzas Superiores, el más frecuente es de 8 compases con algún cromatismo o dominante secundaria. El tiempo asignado es normalmente de 1 a 2 horas. En clase, 40–60 minutos es la duración estándar para un ejercicio de nivel medio.
¿Se puede repetir el mismo acorde dos veces seguidas?
Sí, pero con matices. Repetir un acorde en el mismo estado es aceptable si la soprano se mueve a otra nota del mismo acorde (movimiento melódico con armonía estática). Cambiar la inversión entre las dos apariciones —por ejemplo, de I a I6— es más musical y evita la sensación de estancamiento. Tres o más repeticiones del mismo acorde en estado fundamental seguidas suelen penalizar por pobreza armónica.

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